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La ilusión del progreso: simular la inteligencia artificial general sin conseguirla

No estamos construyendo AGI, sino una ilusión cada vez más convincente. En 2025, la inteligencia general no surgirá de un único sistema, sino de un mosaico de IA especializadas coordinadas: LLM, generadores de imágenes, AlphaFold. La computación cuántica promete superar la meseta computacional (-99% de consumo según IBM), mientras Microsoft y Google compiten con enfoques radicalmente distintos. ¿La provocación? Si la conciencia humana es en sí misma una ilusión emergente, quizá la AGI "por poder" se nos parezca más de lo que pensamos.

L'Illusione del Progresso: Simulare l'Intelligenza Artificiale Generale Senza Raggiungerla

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La inteligencia Artificial General (AGI) - un sistema con inteligencia comparable o superior a la humana en todos los ámbitos - sigue siendo considerada el Santo Grial de la tecnología. Sin embargo, en 2025, está emergiendo con mayor claridad un camino alternativo: no estamos alcanzando la AGI como sistema unificado, sino más bien a través de una ilusión cada vez más convincente creada por la combinación de múltiples IA estrechas especializadas.

El mosaico de la inteligencia artificial

La IA actual destaca en tareas específicas: los grandes modelos lingüísticos (LLM) manejan textos, modelos como Midjourney o DALL-E crean imágenes, AlphaFold analiza proteínas. Aunque individualmente limitadas, cuando se integran en un ecosistema coordinado, estas estrechas IA crean una apariencia de inteligencia general, un "proxy" de AGI.

Según el informe AI Index 2025 de la Universidad de Stanford, a pesar de los importantes avances, la IA sigue encontrando obstáculos en el área del razonamiento complejo.

Los modelos más avanzados resuelven problemas muy estructurados, pero muestran marcadas limitaciones cuando se trata de razonamiento lógico articulado, planificación secuencial y pensamiento abstracto.

El enfoque de la sociedad de las mentes y los sistemas multiagente

En 2025, la inteligencia artificial está pasando rápidamente de ser una tecnología de nicho a un elemento estratégico del panorama tecnológico y social, con profundas implicaciones culturales y éticas.

Esto ha propiciado la aparición de sistemas de IA agente que nos acercan al horizonte de la inteligencia artificial general.

En los sistemas multiagente, cada agente opera de forma independiente, utilizando datos locales y procesos autónomos de toma de decisiones sin depender de un controlador central.

Cada agente tiene una visión local, pero ninguno tiene una visión global de todo el sistema. Esta descentralización permite a los agentes realizar tareas individualmente y contribuir a los objetivos generales mediante la interacción.

En 2025, los sistemas multiagente -en los que varios agentes de IA colaboran para alcanzar objetivos complejos- son cada vez más populares. Estos sistemas pueden optimizar los flujos de trabajo, generar ideas y ayudar en los procesos de toma de decisiones en diversos campos.

Por ejemplo, en atención al cliente, los agentes de IA gestionan solicitudes complejas; en producción, supervisan las líneas de producción en tiempo real; en logística, coordinan las cadenas de suministro de forma dinámica.

La meseta computacional y las barreras físicas

A pesar de los impresionantes avances, estamos empezando a alcanzar una meseta en el desarrollo computacional tradicional. De 1959 a 2012, la cantidad de energía necesaria para entrenar modelos de IA se duplicó cada dos años, siguiendo la Ley de Moore. Sin embargo, los datos más recientes muestran que después de 2012, el tiempo de duplicación se ha vuelto significativamente más rápido -cada 3,4 meses-, lo que hace que el ritmo actual sea más de siete veces superior al anterior.

Este espectacular aumento de la potencia de cálculo necesaria subraya lo difícil que resulta desde el punto de vista económico lograr avances significativos en el campo de la IA.

La promesa de la computación cuántica

La computación cuántica podría superar este obstáculo, ofreciendo un salto de paradigma en la capacidad computacional necesaria para modelos aún más sofisticados. En 2025, la computación cuántica está emergiendo como una herramienta crucial para afrontar estos desafíos, mientras las empresas tecnológicas adoptan fuentes de energía alternativas para mantener el ritmo del creciente consumo energético de la IA.

Según una previsión de Arvind Krishna, CEO de IBM, gracias a los rápidos avances en la computación cuántica, el consumo de energía y agua de la IA podría reducirse hasta un 99% en los próximos cinco años.

Esta tecnología promete desbloquear capacidades informáticas hasta ahora inimaginables y abrir nuevas fronteras en la investigación científica.

Un importante avance fue anunciado en marzo de 2025 por D-Wave Quantum, que publicó un artículo revisado por pares titulado "Beyond-Classical Computation in Quantum Simulation", demostrando que su computadora cuántica de recocido superó a uno de los supercomputadores clásicos más potentes del mundo en la resolución de problemas complejos de simulación de materiales magnéticos.

El 2025 ha visto avances transformadores en la computación cuántica, con importantes progresos en el hardware, la corrección de errores, la integración con la IA y las redes cuánticas. Estos avances están redefiniendo el posible papel de la computación cuántica en sectores como la sanidad, las finanzas y la logística.

Sin embargo, según Forrester, la computación cuántica sigue siendo experimental a pesar de los avances de 2025 y todavía no ha demostrado una ventaja práctica sobre las computadoras clásicas para la mayoría de las aplicaciones.

La carrera cuántica: ¿Microsoft contra Google?

Microsoft afirma haber logrado avances significativos en la computación cuántica con su chip Majorana 1, presentado a principios de 2025. Este procesador presenta una nueva arquitectura Topological Core, construida con ocho qubits topológicos que manipulan partículas de Majorana, cuasipartículas que actúan como "medios electrones" conocidas por su fuerte resistencia a los errores.

Google, por su parte, ha desarrollado un enfoque diferente con su revolucionario chip cuántico llamado Willow, que resuelve el problema tradicional del aumento de la tasa de error a medida que aumentan los qubits: Willow se vuelve más preciso a medida que se añaden más qubits.

Estas dos estrategias diferentes representan enfoques fundamentalmente distintos de la computación cuántica, ya que Microsoft se centra en la topología y Google en la optimización de errores.

Barreras cognitivas que persisten

Además de las limitaciones de hardware, la IA compuesta se enfrenta a otras barreras fundamentales:

Comprensión causal: Los sistemas correlacionan variables pero no aíslan verdaderas relaciones causa-efecto. La IA ha logrado avances significativos en muchos campos, pero sigue enfrentando limitaciones en la comprensión y respuesta a las emociones humanas, en la toma de decisiones en situaciones de crisis, y en la evaluación de consideraciones éticas y morales.

Aprendizaje continuo: Las redes neuronales pierden precisión cuando se entrenan secuencialmente en tareas diferentes, mostrando una especie de "amnesia catastrófica".

Metacognición: Las IA carecen de un modelo interno de su propia cognición, lo que limita la verdadera autosuperación.


Cognición y emoción: la IA destaca en razonamiento computacional pero sigue encontrando profundas limitaciones en comprensión emocional y consideraciones éticas. La frontera entre la inteligencia artificial y la humana puede estar precisamente en este equilibrio entre lógica y emoción.

Hacia una AGI "por delegación

La comunidad científica parece bastante dividida sobre las tecnologías y los plazos necesarios para alcanzar el objetivo de la Inteligencia Artificial General (IAG), pero el debate está dando lugar a nuevas e interesantes sugerencias, que ya están encontrando aplicación práctica en la investigación de nuevos sistemas de IA.

2025 podría ser el año en que los primeros sistemas de agentes entren en producción en las empresas.

Mientras que la AGI representa el objetivo más ambicioso: sistemas con capacidades cognitivas comparables o superiores a las humanas, capaces de comprender, aprender y aplicar conocimientos de forma transversal.

En lugar de esperar una AGI monolítica, el futuro más probable verá emerger lo que podríamos llamar "AGI de fachada" - sistemas que parecen poseer inteligencia general a través de:

  1. Orquestación de microservicios de IA: Diversas IA especializadas coordinadas a través de una capa de abstracción común.
  2. Interfaces conversacionales unificadas: Una única interfaz que oculta la complejidad de los múltiples sistemas subyacentes.
  3. Aprendizaje transversal limitado: Compartición selectiva de conocimientos entre dominios específicos.

Conciencia: ¿realidad o ilusión compartida?

En el debate sobre la AGI, tendemos a dar por sentado que los seres humanos están dotados de una "conciencia" que las máquinas no pueden replicar. Pero quizá deberíamos hacernos una pregunta más radical: ¿es real la propia conciencia humana o es también una ilusión?

Algunos neurocientíficos y filósofos de la mente, como Daniel Dennett, han propuesto que lo que llamamos "conciencia" podría ser en sí misma una narración post-hoc - una interpretación que el cerebro construye para dar sentido a sus propias operaciones.

Si consideramos la conciencia no como una propiedad misteriosa y unitaria, sino como un conjunto de procesos neuronales interconectados que generan una ilusión convincente de un "yo" unificado, entonces la frontera entre humanos y máquinas resulta menos clara.

Desde esta perspectiva, podríamos considerar las diferencias entre la AGI emergente y la inteligencia humana como diferencias de grado más que de naturaleza. La ilusión de comprensión que vemos en los modelos lingüísticos avanzados podría no ser tan diferente de la ilusión de comprensión que experimentamos nosotros mismos - ambas emergentes de complejas redes de procesos, aunque organizadas de formas fundamentalmente diferentes.

Esta perspectiva plantea una pregunta provocadora: si la conciencia humana es en sí misma una simulación que emerge de múltiples procesos cognitivos interconectados, entonces la AGI "indirecta" que estamos construyendo -un mosaico de sistemas especializados que trabajan juntos para simular una comprensión general- podría ser sorprendentemente similar a nuestra propia arquitectura mental.

No estaríamos intentando replicar una cualidad mágica e inefable, sino reconstruir la ilusión convincente que nosotros mismos experimentamos como conciencia.

Esta reflexión no disminuye la profundidad de la experiencia humana, pero nos invita a reconsiderar a qué nos referimos realmente cuando hablamos de "conciencia" y si este concepto es realmente un obstáculo insalvable para la inteligencia artificial, o simplemente otro proceso que algún día podríamos ser capaces de simular.


Múltiples caminos hacia la IAG: ¿sistemas multiagente, computación cuántica u orquestación de IA especializada? La verdadera inteligencia general podría surgir de la combinación de todas estas vías.

Conclusión: replantearse la línea de meta

Quizá deberíamos reconsiderar radicalmente nuestra definición de AGI. Si la propia conciencia humana pudiera ser una ilusión emergente -una narrativa que el cerebro construye para dar sentido a sus propias operaciones-, entonces la tajante distinción entre inteligencia humana e inteligencia artificial pierde definición.

Los expertos predicen que 2027 podría marcar un momento crucial para la IA. Al ritmo actual, los modelos podrían alcanzar la generalidad cognitiva -la capacidad de abordar cualquier tarea humana- en unos pocos años.

Este escenario no debe verse simplemente como una réplica de la inteligencia humana, sino como la aparición de un nuevo tipo de inteligencia, ni totalmente humana ni totalmente artificial, sino algo diferente y potencialmente complementario.

Este planteamiento nos libera de intentar replicar algo que quizá no comprendamos del todo -la conciencia humana- y nos permite, en cambio, centrarnos en lo que la inteligencia artificial puede hacer en sus propios términos. Por tanto, la inteligencia artificial que surja no será un sistema único que "pretenda" ser humano, sino un ecosistema tecnológico integrado con sus propias características emergentes, una inteligencia distribuida que, paradójicamente, puede reflejar la naturaleza fragmentada e interconectada de nuestra propia cognición más de lo que pensamos en un principio.

En este sentido, la investigación de la AGI se convierte no tanto en un intento de emular al ser humano como en un viaje de descubrimiento de la propia naturaleza de la inteligencia y la conciencia, tanto humana como artificial.

Fuentes

  1. https://www.justthink.ai/artificial-general-intelligence/understanding-agi-vs-narrow-ai-explaining-the-differences-and-implications
  2. https://www.rand.org/pubs/commentary/2024/02/why-artificial-general-intelligence-lies-beyond-deep.html
  3. https://futurism.com/glimmers-agi-illusion
  4. https://ai.stackexchange.com/questions/26007/are-there-any-approaches-to-agi-that-will-definitely-not-work
  5. https://qubic.org/blog-detail/the-path-to-agi-overcoming-the-computational-challenge
  6. https://www.linkedin.com/pulse/amplification-intelligence-recursive-self-improvement-gary-ramah-0wjpc
  7. https://www.investopedia.com/artificial-general-intelligence-7563858

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